|

Por muchos años, el fundador de Saint Malo, Monseñor Bosetti, albergó la idea de algún día construir una capilla en este lugar. En 1916, él y dos de sus amigos observaron la caída de un meteorito durante la noche y mientras buscaban los restos la mañana siguiente, se dieron con una gran roca. La belleza del paisaje inspiró al sacerdote quien recordó las palabras de Jesús a Pedro: “Sobre esta roca edificaré mi Iglesia”. (Mt 16:18)
 |
Haciendo votos de algún día cumplir su propósito de construir una capilla en el lugar, Mons. Bosetti rezó por cerca de 20 años para obtener los fondos necesarios. Durante este tiempo tuvo que batallar constantemente con el Departamento de Carreteras de Colorado que tenía planes de dinamitar este enorme bloque de granizo con el fin de anchar y al mismo enderezar la curva en la carretera. |
Eventualmente, Mons. Bosetti ganó la batalla y años después, una vez que la construcción de la Capilla se hizo realidad, se cuenta que un grupo de los ingenieros que planearon la carretera, asistieron a la dedicación de la Capilla y le agradecieron por su perseverancia.
La capilla fue diseñada por el connotado arquitecto Jacques Benedict de Denver. Los contratistas fueron los hermanos Coulihan junto con Charlie Miller proveniente del pueblo aledaño de Allenspark. Para la construcción, se utilizó piedra de la región, la cual fue traída en carretas jaladas por mulas.
El terreno en el cual fue construido Camp St. Malo fue obsequiado a la Arquidiócesis de Denver por el Señor Oscar Malo junto con su esposa, quienes compraron los 160 acres de William McPhee en 1935.
La familia Malo donó los fondos para la construcción de la capilla y pagaron por su mantenimiento por décadas. La capilla fue dedicada por el arzobispo Urban Vehr en 1936 en honor de Santa Catalina de Siena y en la memoria de la madre de don Oscar Malo, la señora Catalina Smith Mullen.
En 1993 el Papa Juan Pablo II visitó la capilla durante su viaje a Denver con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud y la bendijo.
A lo largo de los años, miles de visitantes se han detenido a disfrutar de la belleza y simplicidad de la Capilla sobre la Roca, enmarcada por el majestuoso monte Meeker. En 1999 el condado de Boulder designó a la capilla como un sitio histórico. La Capilla sobre la roca es verdaderamente uno de los lugares distintivos de Colorado.
| Una mirada a la Capilla
En las hornacinas hacia la izquierda y la derecha del altar encontramos dos estatuas hechas de Madera blanda. Hacia la izquierda se encuentra Santa Catalina de Siena, con los estigmas presentes en manos y pies. Hacia la derecha se encuentra la estatua de Cristo Rey. Ambas estatuas fueron talladas en el taller Giacomo-Mussner en Bolzano, Italia.
En la parte posterior de la Capilla podemos apreciar un vitral de Santa Catalina de Siena sosteniendo un crucifijo. Este fue instalado en 1937, dos años después de la terminación de la capilla. El vitral fue creado por el mundialmente conocido Franz Mayer e Hijos de Munich, Alemania.
|
|
La lámpara del presbiterio ha sido usada desde la primera Misa celebrada en 1935. Antes de su llegada a Colorado, esta lámpara colgaba en una pequeña capilla en un palacio en Roma que Mussolini ordenó demoler para dar espacio a una nueva carretera.
Los medallones, en las paredes, alguna vez colgaron de la capilla de la casa de doña Evalyn Walsh McLean. Doña Evalyn natural de Denver, era una figura conocida en la vida social de Washington y fue la ultima persona particular en ser dueña del famoso diamante Hope. Estos bellos medallones representan a Nuestra Señora y el Niño en dos estilos diferentes.
|